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Depresión, como aliviar los síntomas

El estado de ánimo deprimido en una de  las condiciones internas a la persona que genera mayor malestar. Este junto con los estados de ansiedad, son los problemas más frecuentes en las consultas de psicología.

Cuando una persona se encuentra deprimida, si le preguntamos que siente su respuesta inmediata seria “una tristeza profunda”, pero no es la tristeza solamente la que define a la depresión.

En la depresión hay un síndrome, es decir un conjunto de síntomas que pueden aparecer aparte de la tristeza o sin que esta esté presente, de hecho en la mayoría de los casos el síntoma más característico de la depresión infantil es la irritabilidad y los problemas de conducta.

Las manifestaciones que se pueden dar en una depresión tanto si cursa en un episodio único, como si lo hace con carácter permanente son muy variables y también lo es su gravedad. Así podemos ver síntomas anímicos como la tristeza que es el síntoma básico de la depresión, aunque a veces como en los niños lo vemos sustituido por la irritabilidad. Hay depresiones en las que la persona dice sentir una incapacidad para sentir, también el sentimiento de sentirse abatido y nerviosismo, inquietud o ansiedad.

Aparecen también síntomas motivacionales y conductuales, así la persona está desmotivada en la realización de proyectos y actividades con una inhibición conductual que a veces se manifiesta también en enlentecimiento en el habla, instalándose en ella la apatía, indiferencia y anhedonia (disminución de la capacidad para disfrutar).

Se produce también una disminución en la capacidad de la persona para pensar, en mantener la atención y concentración, disminuye la velocidad mental  y la persona se fatiga más rápidamente. Esto tendría que ver con los síntomas cognitivos en los que los pensamientos que aparecen están distorsionados y están caracterizados por una visión negativa del mundo, del pasado del futuro y de sí mismo.

También se producen alteraciones físicas que se manifiestan en insomnio o hipersomnia, alteraciones en la libido y en la actividad sexual, falta o exceso de apetito, malestar general o distintas dolencias físicas como dolor de cabeza, gastrointestinales etc. Puede ocurrir a veces que los síntomas físicos enmascaren la depresión con lo que retrasaría el comienzo del tratamiento.

Todos estos factores que hemos ido nombrando contribuyen a que la persona no se sienta con ganas de salir y se  retraiga en sus relaciones interpersonales, disminuyendo el interés por los demás. Por otro lado, cuando el entorno social se ve envuelto por la angustia y tristeza que desprenden suelen mostrar rechazo, agravándose el problema al encontrarse aislados.

En cuanto al origen del trastorno lo localizamos en  distintos factores, por un lado puede existir en la persona cierta vulnerabilidad y por otro la vivencia de experiencias estresantes. La predisposición podría ser de carácter biológico por influencia genética o bioquímicos por alteración de los neurotransmisores, cognitivo por mostrar un patrón de negatividad más o menos estable en la forma de pensar o social en el que el entorno tendía una influencia importante.

En cuanto al tratamiento, en los casos más graves es necesaria la administración de fármacos junto con la terapia psicológica.

El tratamiento psicológico se recomienda para todos los grados de depresión. El psicólogo dotará a la persona de herramientas que le ayudarán a manejar los pensamientos negativos y a superar los síntomas. Además el psicólogo recogerá información para buscar el origen y así trabajar en la raíz del problema.

Los grandes avances de la psicología nos ofrece psicoterapias como EMDR, con técnicas muy potentes para abordar de forma exitosa y con resultados permanentes en el tiempo, los trastornos que conllevan un fuerte malestar emocional como la ansiedad o el estrés.

Pero aparte de recibir la ayuda del profesional ¿Qué puede hacer uno mismo para sentirse mejor?

-Buscar activamente aquello que le hace o hacia sentir bien.

– Retomar las actividades que antes solía hacer, empezando por la que menos esfuerzo le supone para progresivamente ir recuperando su actividad normal.

– Relacionarse con los demás, somos seres sociales necesitamos estar en contacto con la gente.

-Buscar apoyo en la familia y los amigos más incondicionales, ayudarán a expresar emociones.

-Practicar algún deporte, salir a pasear, nadar. El ejercicio físico aporta grandes beneficios para la salud física y psicológica.

-Vivir el momento presente, es el único que realmente existe, dejar el pasado donde está y no adelantar negras expectativas sobre el futuro.

Somos especialistas titulados en psicoterapia con EMDR.

 

Matilde Soto Psicólogos. TFN: 628 628 378